Liderar sin empatía tiene un costo: cuando el indicador vale más que la persona

Liderar sin empatía tiene un costo

Los indicadores son necesarios. Las personas, también.

En minería estamos acostumbrados a mirar el tablero. Producción, costos, disponibilidad, seguridad, cumplimiento.

Los números permiten saber dónde estamos y tomar decisiones.

Pero existe una parte de la operación que no siempre aparece en esos indicadores:

las condiciones en las que las personas hicieron posible ese resultado.

Una operación puede alcanzar la producción esperada, mantener sus indicadores en positivo y cerrar el turno con buenos resultados.

La pregunta es:

¿En qué condiciones se alcanzó ese resultado?

El indicador no cuenta toda la historia

Pensemos en una jornada con temperaturas elevadas, frío intenso, jornadas exigentes o una fuerte presión por cumplir el programa de producción.

El indicador registra las toneladas.

No registra el cansancio.

Registra el cumplimiento.

No registra necesariamente cómo se sintió el trabajador durante la jornada.

Y esto no significa que el resultado sea malo.

Significa que el resultado por sí solo no cuenta toda la historia.

Detrás de cada número hay personas que toman decisiones, operan equipos, supervisan actividades, resuelven problemas y enfrentan las condiciones reales de la operación.

Cuando cumplir el número comienza a tener un costo

El riesgo aparece cuando el resultado comienza a convertirse en el único criterio para evaluar una jornada exitosa.

→ Se cumple la producción, pero aumenta la fatiga.

→ Se mantiene el ritmo, pero las condiciones ergonómicas comienzan a deteriorarse.

→ Se cumple el programa, pero las personas dejan de comunicar algunas señales.

→ El indicador permanece en verde, mientras en el campo empiezan a aparecer situaciones que merecen atención.

Ninguna de estas señales necesariamente aparece de inmediato en un tablero.

Y ahí es donde el liderazgo adquiere otra dimensión.

Liderar también es mirar detrás del indicador

Un líder no debería mirar solamente si se cumplió el número.

También necesita preguntarse cómo se llegó a él.

¿Qué está ocurriendo con las personas?

¿Están siendo escuchadas?

¿Los supervisores están observando señales de cansancio o presión?

¿Las condiciones de trabajo permiten sostener ese desempeño?

¿Estamos frente a una situación puntual o estamos comenzando a normalizar una condición que puede convertirse en un problema?

Escuchar estas señales no significa detener la operación ante cualquier dificultad.

Significa tener más información antes de decidir.

La empatía no baja la exigencia

A veces se confunde empatía con permisividad.

No es así.

La empatía en el liderazgo consiste en comprender lo que vive la persona que está ejecutando una tarea, sin perder de vista el resultado que la organización necesita.

Un líder puede mantener una expectativa alta de desempeño y, al mismo tiempo, preguntarse si las condiciones para alcanzarla son adecuadas.

Puede exigir cumplimiento y escuchar.

Puede cuidar a las personas y mantener la disciplina operacional.

Una cosa no elimina la otra.

El resultado importa. La manera en que llegamos a él, también.

En seguridad y salud hablamos constantemente de prevención.

Pero prevenir también significa observar aquello que todavía no se ha convertido en un incidente, una lesión o una pérdida.

Una persona que deja de hablar.

Un operador que deja de preguntar.

Un trabajador que ya no reporta una condición.

Un supervisor que deja de advertir porque “siempre se ha hecho así”.

Son señales que merecen atención.

El liderazgo tiene la responsabilidad de mirar más allá del resultado inmediato.

Desde la perspectiva de Neurominería©, la percepción, las emociones, la atención y la toma de decisiones también forman parte de la realidad operacional.

No sustituyen los controles técnicos ni los sistemas de gestión.

Los complementan desde una dimensión que pertenece directamente a las personas.

¿Qué ocurrió con las personas mientras alcanzábamos el resultado?

Un indicador positivo siempre es una buena noticia.

Pero un buen resultado debería poder sostenerse sin deteriorar a quienes lo hacen posible.

La verdadera pregunta no es solamente:

¿Cumplimos?

También es:

¿Qué ocurrió con las personas mientras cumplíamos?

Ahí también se demuestra el liderazgo.

¿En qué momento un indicador empieza a valer más que una persona?

Dr. Rodufbel Alvarado Semprun
Consultor en Minería HSEC → Consejero Estratégico para la Alta Dirección
Autor de NEUROMINERÍA© | Conferencista Internacional

¡Estamos aquí para ayudarte! Contáctanos:
📩 | info@rodufbelalvarado.com
💻 | https://rodufbelalvarado.com/contacto/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: ¡El contenido está protegido!
Scroll al inicio